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Jueves 30 de Enero de 2020

Alertan que no se cumple corte de gasoil con biodiesel: por qué es una mala noticia para la economía

Más de 25 plantas que trabajan exclusivamente para el mercado interno, están completamente paralizadas. Estas Pymes, que operan en el interior del país, están sumidas en una crisis sin precedentes desde que se sancionó la ley que les dio vida.

 

 

El sector se rige por un precio que debe ser publicado por la Secretaría de Energía a inicios de cada mes. Dicho precio es el que luego deben pagarles las petroleras para realizar el corte de gasoil con 10% de biodiesel.

Y ese precio debería surgir de una fórmula que tiene en cuenta diversas variables que hacen al costo del sector, como es la variación del valor de insumos y del tipo de cambio.

El problema es que el último precio publicado corresponde al mes de diciembre, con el agravante de que el macrismo, antes de dejar el poder, les cambió intempestivamente la fórmula original. De modo que el precio que les dieron antes del fin del mandato estaba muy por debajo de las necesidades de estas empresas para poder operar.

Así, poco a poco, muchas fueron bajando sus persianas y hoy ninguna Pyme puede entregar biodiesel. Los empresarios repiten que pierden menos con la planta cerrada que produciendo.

La situación es compleja: las petroleras no están cumpliendo con el corte, que es exigido por ley. Así que hoy de las bocas de expendio el gasoil que se comercializa no contiene biodiesel.

Esto es grave porque un sector estratégico está al borde del quebranto. Y también porque no cumplir con el corte implica que la Argentina no está capitalizando los importantes beneficios de incluir este combustible amigable con el medioambiente en la mezcla con gasoil:

  1. Genera empleo de alta calidad

Un dato clave es que las Pymes que producen biodiesel exclusivamente para abastecer a las petroleras, para que éstas realicen el corte con gasoil, se ubican en el interior del país.

Operan en diferentes provincias, como Santiago del Estero, Entre Ríos, San Luis, Neuquén, Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires. Son clave porque generan un importante «efecto derrame» en esas economías.

Desde CEPREB consideran al sector como un caso de éxito, porque bajo las reglas de juego con las que debieron comenzar a operar, las empresas lograron generar una cadena que, en total, hoy da empleo a más de 9.300 personas en diferentes provincias del país.

El abanico de profesiones que abarca este sector es muy amplio: incluye choferes de camiones, contratistas del sector metalmecánico, ingenieros y consultores, entre muchos otros rubros. De modo que el efecto dinamizador de una planta instalada en una localidad del interior es muy alto.

  1. Completa la cadena de valor sojera

Este es un aspecto fundamental. Desde la industria señalan un aspecto clave y es que, para generar biodiesel a partir de la soja, se utiliza una pequeña fracción del poroto, que es el aceite resultante.

Dependiendo del método de extracción, de cada tonelada de soja se extrae tan sólo entre un 12% y un 18% de aceite, que es el principal insumo que utilizan las plantas para elaborar este biocombustible.

Así, cuando las plantas muelen porotos de soja, el producto principal resultante es la harina. El aceite, en cambio, es un subproducto, que representa una pequeña proporción por tonelada.

En paralelo, del proceso de producción también se obtiene glicerina, un subproducto que se exporta a un alto valor por tonelada, generando más valor agregado.

  1. Genera más proteínas animales

Expertos como Héctor Huergo, ingeniero agrónomo y experto en comunicación en temas agropecuarios, señalaba en diálogo con iProfesional que «si el estímulo al biodiesel impacta en una mayor producción de soja, entonces aumenta la oferta de harina, que se destina como alimento humano y animal».

En este contexto, los expertos hacen referencia a otro aspecto trascendente y es que la harina resultante tras la molienda del poroto de soja -que permite extraer aceite y con ello generar biodiesel-, luego se destina al agregado de valor en la cadena alimentaria, permitiendo transformar proteínas vegetales en proteínas animales.

Sucede que más del 80% restante que queda de la molienda del poroto es harina. Es decir, un alimento de altísimo contenido proteico. Por eso se plantea que, cuanta más energía a partir de los granos se produzca y se consuma, más alimento se estará generando, porque luego se destina a la alimentación en la industria aviar, porcina y ganadera.

  1. Permite un gran ahorro de importaciones

Según un informe de la Liga Bioenergética de Provincias Argentinas, en el caso del gasoil, el país importa más del 30% del combustible que se consume.

El punto clave es que, entre el 2010 y 2019, se importaron 36,5 millones de metros cúbicos de gasoil, tres veces más que la capacidad de producción local de un año.

«Estas importaciones generaron salidas de divisas por más de 23.360 millones de dólares. Durante el mismo periodo, se utilizaron 10,8 millones de metros cúbicos de biodiesel para el mercado interno, que, a precio de gasoil, significaron un ahorro de divisas por sustitución de importaciones por más de 6.900 millones de dólares».

  1. Es amigable con el medioambiente

Desde CEPREB destacan que la producción de «bio» no sólo dinamiza la economía del interior del país, sino que también «contribuye reducir los gases de efecto invernadero en beneficio del medio ambiente».

Se estima que cada año se evita la emisión de más de 800.000 toneladas de dióxido de carbono.

En una década, esto equivaldría al mismo efecto que tendrían en el medioambiente unos más de 70 millones de árboles plantados en una superficie que equivaldría unas doce veces al área que ocupa la Ciudad de Buenos Aires.

Además, diversos estudios realizados en la región, tendientes a medir la huella de carbono de esta actividad, comprobaron que la cadena de valor del biodiesel, es decir desde que se produce la soja hasta que el producto llega al consumidor final, genera hasta un 70% menos de gases efecto invernadero que la cadena del petróleo.

Sin embargo, la reducción de la huella de carbono es incluso mayor en la Argentina. Sucede que en Brasil gran parte de la cadena sojera está ubicada a más de 2.000 kilómetros de los puertos marítimos.

En cambio, los campos sojeros más productivos de la Argentina están a un paso del polo de crushing de Santa Fe, el más importante a nivel global. Esto garantiza que la huella de carbono en el caso de la Argentina sea incluso menor.

 

Crédito: iProfesional

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